Olivia había perdido la cuenta de todos los médicos que había visitado en los últimos diez años. Por insistencia de su novio y contra la opinión de su médico de familia decidió consultar a un afamado especialista del aparato digestivo, tres semanas antes de Navidad. Olivia tiene treinta años. Cuando tenía veinte años empezó a sentir náuseas, dolor abdominal y vómitos después de las comidas. Su médico de familia no encontró nada importante; le recetó antiácidos pero sus síntomas continuaron.
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